Existen diversas opciones de tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol que pueden guiar a los afectados hacia el camino de la sobriedad. Si te preguntas ¿cómo ayudar a un alcohólico o cómo ayudar a un ser querido, es importante informarse sobre las maneras de obtener ayuda y los métodos efectivos para el tratamiento de la adiccion al alcohol.
Dicen que el alcohol puede ser el alma de la fiesta, pero cuando la fiesta se convierte en un estilo de vida, las consecuencias pueden ser todo menos festivas. El alcoholismo, esa adicción al alcohol que se cuela sigilosamente en la vida de las personas, transforma el placer ocasional en una dependencia que reclama atención y cuidado. Comprender los síntomas del alcoholismo es el primer paso para desenredar la madeja de su influencia en la salud y la vida social de quien lo padece. En este artículo, nos sumergiremos en las profundidades de esta adicción, explorando desde los primeros indicios hasta las estrategias de apoyo para aquellos que buscan la luz al final del túnel de la sobriedad. Con un enfoque empático y profesional, abordaremos cómo el tratamiento adecuado y el apoyo incondicional pueden ser las claves para abrir la puerta a una nueva vida lejos del consumo excesivo de alcohol.
¿Qué es la dependencia del alcohol? Como reconocer la dependencia del alcohol
La dependencia del alcohol es una condición médica compleja que se caracteriza por un fuerte deseo de consumir bebidas alcohólicas a pesar de ser consciente de los problemas de salud y sociales que esto puede acarrear. Esta dependencia se manifiesta a través de un patrón de consumo que a menudo escapa al control de la persona adicta, llevando a un ciclo de abuso que afecta su vida diaria y la de quienes le rodean. El trastorno por uso de alcohol no solo implica una necesidad física, sino también una dependencia psicológica, donde el consumo de alcohol puede llegar a ser visto como una forma de enfrentar el estrés y las emociones negativas.
El tratamiento de adicciones, y en particular el del alcoholismo, debe ser abordado de manera integral, considerando tanto los efectos del alcohol en el organismo como las causas subyacentes que llevan a la persona a beber. Un tratamiento puede incluir terapia psicológica, apoyo farmacológico y cambios en el estilo de vida. La meta es ayudar a la persona alcohólica a desarrollar estrategias saludables para lidiar con la vida sin recurrir al consumo de bebidas alcohólicas. La recuperación es un proceso a largo plazo que requiere compromiso y el apoyo de un equipo de profesionales especializados en problemas de alcoholismo.
Fases de la dependencia del alcohol: reconociendo las señales de alerta
La dependencia del alcohol, también conocida como alcoholismo, es muy similar como adicción al tabaco que significa que es una enfermedad progresiva que suele desarrollarse en varias etapas. Reconocer las señales de alerta en cada fase puede ayudar a detectar y tratar el problema con el alcohol a tiempo, antes de que se vuelva más grave.
Fase inicial
En esta primera etapa, la persona empieza a beber alcohol con más frecuencia para obtener sus efectos psicoactivos deseados, como reducción de inhibiciones o sensación de bienestar. Algunas señales de alerta son:
- Aumento en la frecuencia y cantidad de alcohol que se consume.
- Deseos fuertes de beber alcohol.
- Beber para aliviar el estrés o mejorar el estado de ánimo.
- Episodios de pérdida de control sobre la cantidad que se bebe.
Fase media
A medida que aumenta la tolerancia al alcohol, la persona necesita más cantidad para lograr embriagarse. Comienzan a surgir problemas relacionados con la bebida
- Beber temprano en el día o beber a escondidas.
- Ausentismo laboral debido a resacas.
- Disminución del rendimiento escolar o laboral.
- Peleas o discusiones por el consumo de alcohol.
Fase crónica
En la fase final, hay una dependencia física y psicológica al alcohol. Los síntomas al dejar de beber son evidentes
- Síntomas de abstinencia como ansiedad, sudoración, náuseas o convulsiones.
- Pérdida de control: incapacidad para dejar de beber.
- Beber temprano en la mañana para calmar la abstinencia o evitar resacas.
- Problemas financieros, legales o laborales graves debido al alcohol.
Un estudio específico que ayuda a entender el papel del factor neurobiológico en la dependencia del alcohol es el realizado por Funk et al. (2006), que exploró cómo el factor liberador de corticotropina (CRF) dentro del núcleo central de la amígdala media el aumento del autoconsumo de etanol en ratas dependientes de etanol durante la abstinencia. Este estudio sugiere que el CRF juega un papel en mediar el consumo excesivo de etanol en animales dependientes, lo que podría reflejar mecanismos similares en humanos durante la fase de abstinencia de la dependencia del alcohol (Funk et al., 2006). Estos cambios pueden contribuir al desarrollo o exacerbación de síntomas neuróticos.
Reconocer las señales de alerta en cada fase de la dependencia del alcohol es crucial para la intervención temprana y el tratamiento. Estas señales incluyen cambios en el patrón de consumo de alcohol, el impacto del alcohol en la vida diaria de la persona, y la presencia de síntomas de abstinencia durante los períodos sin consumo de alcohol. La comprensión de estos aspectos puede ayudar a los profesionales de la salud a desarrollar estrategias más efectivas para el tratamiento de la dependencia del alcohol.
Efectos de la dependencia del alcohol en la salud y la vida social
La dependencia del alcohol tiene efectos significativos tanto en la salud física y mental como en la vida social de los individuos. Aquí hay una síntesis de la literatura científica reciente que aborda estos impactos:
- Efectos en la Salud Física: La dependencia del alcohol está asociada con una amplia gama de problemas de salud, incluyendo trastornos psiquiátricos, deterioro neurológico, problemas con sueno (aquí hemos preparado un artículo sobre higiene del sueño) enfermedades cardiovasculares, enfermedades hepáticas y neoplasias malignas. Los trastornos psiquiátricos asociados incluyen depresión mayor, distimia, manía, trastorno de pánico, otros adicciones y fobias, trastorno de ansiedad generalizada, trastornos de personalidad, trastornos por uso de sustancias, esquizofrenia y suicidio. El consumo excesivo de alcohol causa daño cerebral, como lo demuestran las imágenes cerebrales, y déficits neurológicos relacionados, incluidos deterioros en la memoria de trabajo, el procesamiento cognitivo de señales emocionales, las funciones ejecutivas, las habilidades visoespaciales, y la marcha y el equilibrio. También puede causar problemas gastrointestinales, disminuir la densidad ósea y la producción de células sanguíneas, y causar el síndrome de alcoholismo fetal (Cargiulo, 2007).
- Efectos en la Salud Mental: La dependencia del alcohol está vinculada a alteraciones significativas en la función cerebral, con cambios en los sistemas de neurotransmisores y circuitos cerebrales que se desregulan durante el desarrollo de la dependencia del alcohol. Estos incluyen el sistema de recompensa cerebral, que comprende elementos clave de una macroestructura del prosencéfalo basal denominada amígdala extendida, que incluye el núcleo central de la amígdala, el núcleo estriado terminal y una zona de transición en la parte medial del núcleo accumbens. Se ven afectados múltiples sistemas de neurotransmisores, incluyendo el ácido gamma-aminobutírico (GABA), los péptidos opioides, el glutamato, la serotonina y la dopamina. Además, los sistemas de estrés del cerebro pueden contribuir significativamente al estado alostático durante la dependencia del alcohol (Koob, 2003).
- Efectos en la Vida Social: La dependencia del alcohol puede complicar la evaluación y el tratamiento de otros problemas médicos y psiquiátricos, dificultando la interacción social y laboral del individuo. La dependencia del alcohol está asociada con episodios depresivos, ansiedad severa, insomnio, suicidio y abuso de otras drogas. El uso continuo de alcohol también acorta el inicio de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, cánceres y cirrosis hepática, afectando los sistemas cardiovascular, gastrointestinal e inmunológico (Schuckit, 2009).
Estos estudios destacan la complejidad y la gravedad de los efectos de la dependencia del alcohol en la salud y la vida social, subrayando la necesidad de estrategias de prevención, intervención temprana y tratamiento adaptado a las necesidades individuales para mitigar estos efectos adversos.
No se deben ignorar otros efectos, como los pensamientos obsesivos (Verifica que son los pensamientos obsesivos?), que son bastante populares entre los alcohólicos. Los pensamientos obsesivos pueden llevar a la auto-medicación con alcohol, creando un ciclo donde el consumo de alcohol temporalmente alivia la ansiedad pero, a largo plazo, empeora los síntomas obsesivos y la dependencia del alcohol. Este vínculo subraya una vulnerabilidad compartida y factores de estrés que predisponen a una persona tanto a trastornos obsesivo-compulsivos como a trastornos por uso de sustancias. Abordar ambos trastornos simultáneamente mediante un tratamiento integrado es esencial para mejorar los resultados y manejar efectivamente la complejidad de estas condiciones
¿Qué diferencia a un alcohólico de un bebedor social?
Aunque a veces se utilizan como sinónimos, un alcohólico y un bebedor social son perfiles distintos de consumidores de alcohol. Veamos cuáles son las diferencias:
Frecuencia y cantidad de consumo
El bebedor social sólo ingiere alcohol ocasionalmente (fines de semana, reuniones) y en cantidades moderadas. El alcohólico, en cambio, bebe todos o casi todos los días, necesitando aumentar progresivamente las cantidades
Control sobre el consumo
El bebedor moderado puede parar de beber en cualquier momento sin problemas. El alcohólico ha perdido el control, siente urgencia por consumir y le resulta muy difícil abstenerse
Consecuencias negativas
La ingesta excesiva de alcohol no provoca mayores consecuencias negativas en la vida del bebedor social. En contraste, en la vida del alcohólico se generan serios perjuicios a nivel familiar, social, laboral y de salud
Abstinencia
El bebedor social no experimenta síntomas de abstinencia si deja de beber. El alcohólico sufre un síndrome de abstinencia físico y psicológico al intentar suprimir la ingesta. Es importante detectar la transición de bebedor social a alcohólico para buscar tratamiento especializado antes de llegar a la dependencia total. Los grupos de apoyo y terapias conductuales son alternativas recomendadas.
¿Cómo se clasifican los tipos de bebedores?
Los tipos de bebedores se pueden clasificar de diversas maneras, dependiendo de los criterios utilizados, como la cantidad y frecuencia del consumo de alcohol, la motivación para beber, y las consecuencias del consumo. A continuación, se describen algunas clasificaciones comunes basadas en la literatura científica y observaciones clínicas:
- Bebedores Sociales: Estos individuos beben en situaciones sociales sin experimentar problemas significativos relacionados con el alcohol. Generalmente mantienen un consumo moderado y no muestran signos de dependencia.
- Bebedores Moderados: Consumen alcohol de manera regular, pero dentro de los límites considerados como de bajo riesgo para la salud. No presentan comportamientos de abuso ni dependencia del alcohol.
- Bebedores de Riesgo o Consumo Excesivo Ocasional: Se refiere a personas que consumen alcohol en grandes cantidades de forma ocasional, lo que puede llevar a consecuencias negativas para la salud y el bienestar, aunque no necesariamente desarrollan una dependencia.
- Bebedores Problemáticos: Experimentan consecuencias negativas recurrentes debido a su consumo de alcohol, lo que puede incluir problemas de salud, sociales, legales o laborales, pero no cumplen todos los criterios para un diagnóstico de dependencia del alcohol.
- Bebedores con Dependencia del Alcohol: Cumplen con los criterios clínicos para la dependencia del alcohol, caracterizados por una fuerte necesidad de beber, dificultad para controlar el consumo, tolerancia al alcohol, síntomas de abstinencia, y continuación del consumo a pesar de las consecuencias adversas.
- Bebedores con Abstinencia: Individuos que han decidido no consumir alcohol, ya sea por preferencias personales, razones de salud, o como resultado de la recuperación de la dependencia del alcohol.
Es importante destacar que estos tipos no son mutuamente excluyentes y una persona puede cambiar de categoría a lo largo del tiempo debido a factores personales, sociales o de salud. La comprensión de estos tipos de bebedores ayuda en el desarrollo de estrategias de prevención, intervención y tratamiento adecuadas para cada caso.
¿Cómo se puede saber si una persona abusa del alcohol o es adicta al alcohol?
El consumo problemático de alcohol es un continuum que va desde el abuso de esta sustancia hasta llegar a la adicción o dependencia alcohólica. Identificar tempranamente las señales de alerta permite prevenir que el problema escale a mayores consecuencias.
Abuso de alcohol
Se considera abuso de alcohol cuando la persona presenta un patrón de consumo excesivo, recurrente y riesgoso de esta sustancia, que lleva a consecuencias adversas, pero aún sin llegar al punto de adicción. Algunos indicadores de abuso son:
- Beber grandes cantidades de alcohol en pocas horas (binge drinking) varias veces al mes.
- Tener repetidos episodios de pérdida de memoria, desmayos o comportamientos inadecuados debido a la ingesta.
- Manejar bajo los efectos del alcohol frecuentemente.
- Descuidar responsabilidades y compromisos debido a la resaca o la intoxicación.
- Continuar bebiendo a pesar de que empieza a causar problemas sociales, familiares o laborales.
Aunque aún hay cierto control, se prioriza cada vez más el consumo de alcohol sobre otras actividades vitales, se toleran las consecuencias negativas e incluso se intenta ocultar el patrón de consumo.
Adicción al alcohol
La adicción o dependencia alcohólica implica que la persona ya no puede controlar el consumo a voluntad. Hay alteración de vías cerebrales, con cambios neuroquímicos y anatómicos en áreas relacionadas con la recompensa y la inhibición comportamental. Los signos típicos son:
- Deseos intensos, ansias o “antojos” de consumir alcohol que dominan la conducta.
- Dificultad para parar de beber una vez que se empieza. La cantidad ingerida suele ser superior a la planeada.
- Inversión de mucho tiempo procurando alcohol, bebiendo o recuperándose de los efectos.
- Persistencia en el consumo a pesar de evidenciar que empeora problemas de salud, familiares, sociales o económicos.
- Abandono progresivo de actividades sociales, familiares o laborales reemplazadas por el alcohol.
- Mayor tolerancia, requiriendo cantidades crecientes de alcohol para embriagarse.
- Aparición de síntomas de abstinencia como ansiedad, convulsiones, náuseas, insomnio o alucinaciones al intentar reducir o suspender la ingesta.
Entre más síntomas y con mayor frecuencia e intensidad se presenten, mayor es el grado de adicción alcohólica. La dependencia tiene bases biológicas, pero factores psicosociales también influyen en su desarrollo y manifestaciones. El tratamiento debe ser integral e individualizado. Los grupos de apoyo y el soporte familiar son fundamentales dado el alto riesgo de recaídas.
Definición y Criterios de la Dependencia del Alcohol
La dependencia del alcohol, también conocida como alcoholismo, es un trastorno crónico caracterizado por el consumo compulsivo de alcohol, una falta de control sobre el consumo de alcohol, y una actitud negativa cuando no se tiene acceso a él. La dependencia del alcohol se distingue por la presencia de una fuerte necesidad, o una compulsión, de consumir alcohol, así como por la ocurrencia de síntomas de abstinencia cuando el consumo se reduce o cesa.
Los criterios diagnósticos para la dependencia del alcohol han sido establecidos por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición (DSM-5), publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría. Según el DSM-5, para recibir un diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol (que incluye la dependencia del alcohol), un individuo debe cumplir con al menos dos de los siguientes criterios dentro de un período de 12 meses:
- Consumo en mayores cantidades o durante más tiempo del que se pretendía inicialmente.
- Deseo persistente o intentos fallidos de cortar o controlar el consumo de alcohol.
- Mucho tiempo se invierte en actividades necesarias para obtener alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.
- Deseo fuerte o necesidad urgente de consumir alcohol.
- Uso recurrente de alcohol que resulta en un fracaso para cumplir con obligaciones importantes en el trabajo, la escuela o el hogar.
- Consumo continuado de alcohol a pesar de tener problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes que son causados o exacerbados por los efectos del alcohol.
- Abandono o reducción de actividades sociales, ocupacionales o recreativas importantes debido al consumo de alcohol.
- Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que es físicamente peligroso.
- Consumo continuado de alcohol a pesar de saber que tiene un problema físico o psicológico persistente o recurrente que es probable que haya sido causado o exacerbado por el alcohol.
- Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes:
- Una necesidad de cantidades notablemente mayores de alcohol para lograr intoxicación o el efecto deseado.
- Un efecto notablemente reducido con el consumo continuo de la misma cantidad de alcohol.
- Retirada, manifestada por cualquiera de los siguientes:
- El síndrome de abstinencia característico para el alcohol.
- Alcohol (o una sustancia cercanamente relacionada, como benzodiacepinas) se toma para aliviar o evitar síntomas de abstinencia.
La severidad del trastorno por consumo de alcohol se puede clasificar como leve, moderada o severa, basada en el número de criterios cumplidos. La comprensión y el diagnóstico correcto de la dependencia del alcohol son esenciales para el desarrollo de estrategias efectivas de tratamiento y apoyo.

Tratamiento del alcoholismo - cómo ayudar a un alcohólico?
Afortunadamente, existen varias opciones de tratamiento efectivas que permiten que el alcohólico se recupere, deje de beber y mejore su calidad de vida. Como familiares o amigos, es importante conocer estas alternativas terapéuticas para poder motivar y apoyar a nuestro ser querido en el proceso.
Desintoxicación y manejo de la abstinencia
Lo primero es lograr que la persona deje de consumir alcohol mediante una desintoxicación médica supervisada. Esto permite controlar los síntomas de abstinencia como ansiedad, convulsiones, alucinaciones, que pueden poner en riesgo la vida. Se administran fármacos como benzodiacepinas, vitamina B y otros para aliviar estos síntomas. También se brinda terapia de apoyo. La desintoxicación dura entre 5-7 días normalmente.
Terapia psicológica
Luego se requiere terapia a largo plazo para trabajar con los pensamientos y conductas que mantienen la adicción. La terapia cognitivo-conductual es muy efectiva, pues enseña al paciente a identificar situaciones de alto riesgo, modificar hábitos, mejorar relaciones, manejar cravings, prevenir recaídas.También son muy útiles los grupos de apoyo entre alcohólicos como Alcohólicos Anónimos. Compartir experiencias y tener un padrino (otro alcohólico en recuperación) brinda soporte emocional.
Más allá de lograr la abstinencia física, es fundamental modificar actitudes, pensamientos y conductas frente al consumo de alcohol. Esto se consigue principalmente mediante
- Terapia individual: para identificar detonantes emocionales del consumo, aumentar la motivación al cambio, entrenar habilidades para rechazar el consumo, prevenir recaídas y mejorar la autoestima y las estrategias de afrontamiento.
- Terapia grupal: el apoyo de otros alcohólicos en recuperación mitiga la sensación de soledad y brinda soporte para superar los momentos de crisis. Compartir experiencias es muy beneficioso.
- Enfoque cognitivo-conductual: modifica pensamientos distorsionados sobre el alcohol y entrena conductas de autocontrol, comunicación asertiva y solución de problemas.
- Terapia familiar: mejora la funcionalidad familiar, resuelve conflictos de pareja o con los hijos, establece límites más saludables. La participación de la familia motiva al paciente.
La terapia psicológica para el alcoholismo debe ser lo suficientemente prolongada e intensiva para lograr cambios actitudinales y conductuales duraderos. Muchos programas terapéuticos tienen una duración mínima de 3 meses, pero se recomienda continuar el soporte por más tiempo.
Farmacoterapia
Algunos medicamentos pueden utilizarse como terapia complementaria para tratar la adicción al alcohol, como
- Naltrexona: bloquea los receptores opioides cerebrales que median los efectos placenteros del alcohol.
- Acamprosato: reduce los síntomas de abstinencia.
- Disulfiram: provoca una reacción de intolerancia al alcohol desagradable.
Estos fármacos mejoran las tasas de abstinencia y previenen recaídas si se combinan con terapia psicológica.
Rol de la familia en la recuperación
Como familiares de un alcohólico, es importante
- Expresar preocupación y ofrecer apoyo incondicional.
- Evitar culpabilizar o avergonzar al enfermo.
- No encubrir ni facilitar el consumo de alcohol.
- Motivar al tratamiento e insistir en la abstinencia total.
- Participar en terapia familiar o grupos como Al-Anon.
- Prevenir recaídas identificando triggers y situaciones de riesgo.
La recuperación de la adicción al alcohol requiere un abordaje integral: desintoxicación, farmacoterapia, apoyo psicológico y familiar durante meses o años. Pero muchas personas logran dejar el alcohol para siempre si perseveran. Como sociedad debemos brindarles ayuda y esperanza.
Buscar ayuda: cómo apoyar a una persona con alcoholismo
Al apoyar a una persona con alcoholismo, es esencial buscar ayuda profesional que pueda ofrecer el tipo de tratamiento adecuado. El proceso puede comenzar con una conversación honesta y compasiva, donde se exprese preocupación y se motive al adicto al alcohol a aceptar asistencia. Es importante que tanto familiares o amigos como la persona afectada se acerquen a especialistas en el tratamiento de adicciones para diseñar un plan de recuperación personalizado. Los proveedores de atención médica pueden evaluar la situación y recomendar opciones como terapia individual, medicamentos para controlar el deseo de consumir alcohol o grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos. La intervención temprana es crucial para ayudar a las personas con problemas de alcohol y puede prevenir complicaciones graves relacionadas con el consumo excesivo. Al ofrecer un entorno de apoyo y comprensión, se facilita el camino hacia la sobriedad y se mejora la calidad de vida del individuo afectado por el alcohol y el alcoholismo.
FAQ
¿Cuánto tiempo dura el síndrome de abstinencia del alcohol?
la duración del síndrome de abstinencia alcohólica es variable, pero típicamente dura de 24 horas en adelante, con una intensidad máxima durante el primer o segundo día. Los síntomas más leves pueden persistir por semanas. El manejo médico y farmacológico es importante para aliviar este síndrome potencialmente grave
que es el alcoholismo?
Un patrón problemático de consumo de alcohol caracterizado por tener dificultades para controlar la ingesta, beber compulsivamente a pesar de las consecuencias adversas, priorizar el consumo sobre otras actividades y obligaciones, y en casos graves, experimentar síntomas físicos de abstinencia al intentar reducir o suprimir la ingesta. En resumen el alcoholismo es una enfermedad crónica con bases biológicas y ambientales, que provoca dependencia física y alteraciones cerebrales relacionadas con la recompensa y la inhibición del comportamiento. Requiere tratamiento profesional combinado e idealmente apoyo familiar y social.
¿Cómo ayudar a un alcohólico que no quiere ayuda?
Lo primero es expresar preocupación honesta cuando la persona esté sobria, señalando comportamientos negativos observados, pero adoptando una postura comprensiva y de apoyo incondicional, no de confrontación. Motivar a buscar ayuda profesional es importante, ofreciendo acompañar a citas o terapias. También se recomienda no facilitar el consumo de alcohol de ninguna manera. Unirse a grupos de apoyo como Al-Anon enseña estrategias para ayudar al alcohólico sin ser codependientes. Finalmente, es clave buscar ayuda personal en terapia o consejería para establecer límites saludables entre ayudar al enfermo y cuidarse a sí mismo. Con paciencia y motivación ante cualquier indicio de disposición al cambio, se puede contribuir a la recuperación.
¿Qué es neuropatía alcohólica?
El daño o disfunción de los nervios periféricos causado por el consumo excesivo y prolongado de alcohol. Se presenta entre el 25-66% de las personas con alcoholismo crónico. Los nervios más afectados son los sensitivos y los autónomos (que regulan funciones internas del cuerpo). Esto provoca una variedad de síntomas sensoriales, motores y autonómicos como hormigueo, entumecimiento, debilidad muscular, problemas de coordinación, disfunción intestinal o vejical, entre otros. La gravedad de los síntomas depende del grado de daño nervioso.
¿Cómo se pueden reconocer las fases de la dependencia del alcohol?
Las fases de la dependencia del alcohol comienzan con el uso experimental y pueden progresar hacia el uso regular, el abuso y finalmente la adicción. Algunos signos a tener en cuenta incluyen el consumo de alcohol en situaciones inapropiadas, el aumento de la cantidad de alcohol para sentir sus efectos, la priorización del consumo de alcohol sobre otras actividades y responsabilidades, y la continuación del consumo a pesar de las consecuencias negativas.








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