Las estadísticas
Según datos del año 2022 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España se registraron de 4.097 muertes por suicidio, lo que equivale a un promedio de casi 10 suicidios por día. Esta cifra constituye un aumento del 2,3% con respecto a 2021 y un nuevo récord hasta la fecha. Las Comunidades Autónomas con mayores tasas son Asturias y Galicia, siendo la Comunidad de Madrid la de menor. Se encontró que un 75% de los casos fueron varones y que los grupos de edad con mayores índices son los de 50 a 54 años, de 45 a 49 años y de 55 a 59 año. Sin embargo, lo más preocupante es que el suicidio sea la tercera causa de muerte entre los 15 y los 29 años.
A pesar de todo lo anterior, el problema es mucho más mayor, puesto que en estas estadísticas no se tienen en cuenta los casos de intento de suicidio, que se estiman que son 20 veces más frecuentes. Por cada muerte por suicidio, hay muchas más personas que han intentado quitarse la vida y que requieren apoyo y atención adecuada.
(Insertar Grafico 2020)
Pero no nos quedemos solo en los datos, que de por sí son alarmantes. Detrás de cada número hay una historia de dolor y sufrimiento, además de la evidencia de que las campañas de sensibilización no están resultando efectivas. No estamos hablando de una epidemia, sino de un fenómeno social, como sostiene Émile Durkheim.
Las causas
Las causas que llevan al suicidio no son únicas ni relacionadas en exclusiva con la salud mental. Son múltiples los factores que pueden aumentar el riesgo de intentarlo y de concluirlo, así como otros que actúan como preventivos. Entre los primeros, los más frecuentes son:
- Existencia de un intento de suicidio previo.
- Abuso de drogas o alcohol.
- Antecedentes de depresión u otro trastorno mental.
- Antecedentes de abuso sexual infantil o acoso.
- Antecedentes familiares de suicidio o violencia.
- Tendencia a la agresividad o la impulsividad.
(Insertar Infografía factores de riesgo)
Las señales de alerta
Una de las claves para prevenir el suicidio es no ignorar las señales de advertencia. Las personas que están contemplando el suicidio a menudo emiten señales que indican su sufrimiento interno. Presentan cambios en sus emociones, pensamientos, hábitos o comportamiento habitual. Algunos de estos pueden ser:
- Sentimientos de tristeza y desesperanza.
- Ideas de suicidio que expresan abiertamente.
- Amenazas sobre hacerse daño o matarse o conducta riesgosa.
- Expresan sentimientos de ira, rabia o venganza.
- Hacer preparativos tales como escribir notas de despedida o regalar posesiones valiosas.
- Aislamiento y evitación de amigos y familiares.
- Sentimientos de desesperanza y tristeza profundos, como de sentirse atrapados sin salida.
- Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban.
- Comportamiento ansioso o agitado, más de lo normal.
- Incremento de consumo de sustancias adictivas.
- Problemas relacionados con el sueño (no duermen o duermen todo el tiempo) y el apetito.
Las recomendaciones
Es fundamental responder con rapidez ante la presencia de alguna de estas señales de alerta. Primero, hablando con la persona y mostrando su apoyo, a la vez que buscando ayuda y apoyo externo. Pero, ¿qué más podemos hacer ante ello? La Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida elaborada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (2012) recomienda:
- Estar atentos en caso de haber detectado alguna de estas señales.
- Conservar la calma y no reaccionar de manera exagerada. Nada de gritos ni reprimendas.
- Hablar con la persona, mostrando su empatía y comprensión hacia su malestar, además de hacerle saber que hay ayuda disponible. Escuchar sin juzgar y validar sus sentimientos. No banalizar.
- No dejarle nunca a solas y alejarle de cualquier método de suicidio potencial.
- Valorar el riesgo real de suicidio explorando si la persona tiene un plan. De ser así buscar ayuda de manera inmediata mediante los teléfonos 061 o 112.
- Decidan conjuntamente qué decisión tomar en relación para solventar la situación. Anime a la persona a buscar apoyos y mantenga todo en secreto si se lo pide.
- Realizar seguimiento de la persona posteriormente, mantenerse en contacto cercano para supervisar su estado.
La labor de los profesionales de la salud mental, en particular los psicólogos, es fundamental en la prevención del suicidio. Los psicólogos no solo brindan apoyo emocional, sino que también pueden identificar las señales de alerta y proporcionar intervenciones efectivas. Es crucial desterrar el estigma que existe en torno a la búsqueda de ayuda de estos profesionales. A menudo, las personas que luchan con pensamientos suicidas sienten que están solas en su sufrimiento, y contar con un profesional capacitado puede marcar una diferencia significativa en su recuperación.
Por todo lo anterior, el Día Mundial de la Prevención del Suicidio es un recordatorio poderoso de la importancia de abordar este asunto con seriedad y compasión, sin dejar a un lado la claridad de una realidad cada vez más alarmante. Los números de suicidios e intentos de suicidio en España alcanzan cifras demasiado altas, por lo que es fundamental unir esfuerzos para conseguir reducirlas. Contar con el apoyo de psicólogos y no ignorar las señales de advertencia son pasos vitales en esta lucha. Al hablar abiertamente sobre el suicidio, promover la salud mental y visibilizar la enfermedad y brindar apoyo a quienes lo necesitan, podemos contribuir a salvar vidas.
Recursos de apoyo
- Teléfono público para prevención del suicidio: 024
- Teléfono de la Esperanza: 717 003 717
- Fundación ANAR especializado en menores: 900 20 20 10
- Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental: www.feafes.com
- www.suicidioprevencion.com
- www.redaipis.org








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