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Síntomas de Depresión en las Mujeres

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Date:
febrero 17, 2024
La tristeza es una emoción común y conocida entre todos los seres humanos. Sin embargo, cuando la tristeza se vuelve sostenida o intensa, puede afectar nuestras vidas de forma grave; concentrarnos, dormir, trabajar y otras tareas cotidianas pasan a sentirse pesadas y difìciles de lograr. Situaciones de este tipo pueden ser reflejo de un trastorno depresivo.

Científicamente se ha comprobado que la mujer puede ser más propensa que el hombre a padecer depresión. A pesar de ser esto, también es conocida como una "enfermedad silenciosa" porque que sus síntomas pueden fácilmente confundirse con comportamientos cotidianos, por lo que es necesario estar atentos y conscientes de cuáles pueden ser las señales de alerta.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Es importante tener en cuenta que la depresión es un trastorno y va más allá de los sentimientos de tristeza. De acuerdo al Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales, los síntomas de la depresión mayor abarcan los siguientes:

  1. Estado de ánimo deprimido: esto puede referirse a un sentimiento persistente de tristeza o vacío.
  2. Pérdida de interés o placer en casi todas las actividades, incluso aquellas que solían ser gratificantes.
  3. Cambios significativos en el apetito o el peso: éste suele ser uno de los principales síntomas físicos y va más allá de las ideas de verse más delgada o en forma. Puede manifestarse como una falta o aumento de apetito y debe observarse con cuidado ya que otros podrían evaluar la pérdida de peso como algo positivo y no notar que se trata de un síntoma de depresión.
  4. Cambios en los patrones del sueño: insomnio o exceso de sueño casi todos los días, también manifestado como dificultades para conciliar o sostener el sueño (siendo éste un síntoma físico que podría observarse incluso antes que la pérdida de peso).
  5. Agitación psicomotora (inquietud) o enlentecimiento observable por los demás: generalmente se asocia la conducta depresiva a un aletargamiento, no obstante, la agitación y necesidad de movimiento constante también pueden ser señal de una persona con depresión. 
  6. Sensación constante de fatiga o falta de energía: los síntomas físicos mencionados anteriormente generan también una falta de energía y refuerzan el enlentecimiento y la pérdida de interés, lo cual puede hacer la depresión más severa.
  7. Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva o inapropiada: esto hace referencia a sentimientos de culpa desmedida o con poca o nula conexión con la realidad. El solo hecho de sufrir depresión también puede provocar sentimientos de culpa ya que muchas veces la persona deja de cumplir con sus tareas cotidianas, dando lugar a la autocrítica, a invalidar su situación y compararse con quienes no sufren este trastorno.
  8. Dificultad para concentrarse, pensar o tomar decisiones: en la cotidianeidad este síntoma de la depresión puede manifestarse con dificultades en los estudios y el trabajo, pero también en tareas más simples del hogar; forma parte del enlentecimiento del pensamiento y del sujeto en general.
  9. Pensamientos de muerte, ideación suicida o intentos de suicidio. Puede iniciar como ideas relacionadas a dejar de existir y escalar a ideas sobre suicidio; éste es sin duda uno de los síntomas más graves de una depresión severa y requiere de una pronta intervención.

Es primordial tener en cuenta que para un diagnóstico de depresión, la persona deberá manifestar al menos cinco de estos criterios por un periodo de al menos dos semanas; la intensidad de los síntomas causaría también un deterioro en su funcionamiento social, laboral o en otras áreas. Si bien estos síntomas pueden llegar a ser identificables, siempre es necesario acudir a un  profesional de la salud mental para que éste puede diagnosticar adecuadamente.

¿En qué se diferencia la depresión en las mujeres?

Si bien la depresión puede afectar a cualquiera, algunos estudios (Winkler, Pjrek, y Kasper, 2005) han determinado que las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir depresión y de hecho presentan más intentos de suicidio. Éstas diferencias suelen asociarse en gran parte a factores mayormente culturales y psicológicos, pero también a algunos factores biológicos.

Abordando específicamente la heterogeneidad con la que se presenta, se puede decir que existen diferencias significativas en la depresión mayor de mujeres y hombres (Estrada, Cardona, Segura, Ordoñez, y Osorio 2012). La educación, la cultura y los roles de género hace que los síntomas puedan manifestarse de forma distinta. Por ejemplo, las mujeres suelen reportar más sentimiento de culpa y baja autoestima (comportamiento o actitudes más orientados a la tristeza), mientras que los hombres suelen manifestar bajo control de impulsos, rigidez afectiva y ataques de ira, entre otros (comportamientos o actitudes orientados a la ira). Esto puede corresponder a los roles de género que asocian a las mujeres con lo emocional y lo afectivo, lo cual también puede hacerlas más propensas que los hombres a identificar esto en sí mismas; mientras que los mismos roles asocian al hombre con ideas de fortaleza, estabilidad y protección, lo que los puede llevar a ocultar sus emociones e incluso dificultar la identificación de los síntomas.

Otro aspecto importante es el biológico; a lo largo de sus vidas, las mujeres atraviesan etapas de cambios en sus niveles de hormonas que pueden incidir en la aparición de síntomas depresivos. La adolescencia, el posparto, la perimenopausia (como períodos de transición), el inicio de la menopausia, o casos en los que se produce una extirpación de ovarios a raíz de una enfermedad o que la mujer se somete a terapia hormonal, son todas situaciones de cambios hormonales que aunque ninguna en sí misma puede causar depresión, sí puede incrementar el riesgo si se suma a otros factores personales o de historia de vida.

Algunos investigadores, como Salokangas, Vaahtera, Pacriev, Sohlman y Lehtinen (2002) tienen la perspectiva de que en realidad la depresión abarca distintos modos de expresión, sea en mayores síntomas somáticos y psíquicos como suelen manifestarlo las mujeres o en síntomas más concretos como la irritabilidad y la agitación motora como suelen manifestarlo los hombres, por lo que son los manuales e instrumentos los que no cumplen a cabalidad con una completa detección del trastorno depresivo.

En todo caso, la depresión afecta a personas de todo tipo aunque pueda manifestarse con heterogeneidad entre personas de ambos sexos; además de que otras características (como los rasgos de personalidad y la historia de vida) pueden causar diferencias en cómo se vivencia este trastorno.

Género y Vulnerabilidad: Nuevas Perspectivas sobre la Depresión en Hombres y Mujeres

La depresión presenta diferencias significativas entre hombres y mujeres en términos de prevalencia, causas, y respuestas al estrés y a la enfermedad. Aquí se resumen algunas diferencias clave basadas en la evidencia científica:

  1. Prevalencia: Las mujeres tienen una probabilidad significativamente mayor que los hombres de experimentar depresión unipolar, con investigaciones que sugieren que las diferencias en las respuestas a sus propios episodios depresivos, independientemente de su origen, pueden ser una fuente importante de estas diferencias observadas en la depresión (Nolen-Hoeksema, 1987).
  2. Respuestas al estrés: Existen diferencias de género en las respuestas al estrés que podrían contribuir a la mayor vulnerabilidad de las mujeres a la depresión. Los hombres muestran respuestas de cortisol significativamente mayores a los desafíos de logro, mientras que las mujeres muestran mayores respuestas a los desafíos de rechazo social (Stroud, Salovey, & Epel, 2002).
  3. Factores biológicos y hormonales: Las diferencias en la depresión también pueden estar influenciadas por factores biológicos y hormonales, incluyendo la vulnerabilidad genética, las hormonas puberales y el momento y desarrollo de la pubertad (Hyde, Mezulis, & Abramson, 2008).
  4. Factores socioculturales y de rol de género: Las diferencias en los roles sociales y culturales, así como en las experiencias de vida, pueden contribuir a la mayor prevalencia de la depresión en las mujeres. Esto incluye la exposición y la reactividad a ciertos estresores que son más comunes o impactantes para las mujeres (Nolen-Hoeksema, 2001).
  5. Cognición y rumiación: Las mujeres tienden a rumiar más sobre sus estados depresivos y sus posibles causas, lo cual puede amplificar y prolongar los episodios depresivos. Este patrón de rumiación es menos común en los hombres, quienes pueden adoptar comportamientos distractores más activos frente a estados de ánimo negativos (Nolen-Hoeksema, 1987).

En conclusión, aunque los factores biológicos, psicológicos y socioculturales contribuyen a la depresión en ambos sexos, las diferencias en su interacción y manifestación pueden explicar por qué la depresión es más común entre las mujeres que entre los hombres. Estas diferencias destacan la necesidad de enfoques personalizados en el tratamiento y la prevención de la depresión que consideren el género como un factor relevante.

Tipos de depresión

De acuerdo al Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales, la depresión se encuentra dentro de un grupo denominado "trastornos del estado de ánimo", dentro de dicho grupo también se encuentra el trastorno depresivo persistente o distimia, el cual suele ser menos conocido. La principal diferencia radica en la intensidad y duración de los síntomas. El Trastorno Depresivo Mayor se caracteriza por episodios graves de depresión que pueden tener una duración más corta pero con síntomas más agudos, mientras que la Distimia implica síntomas crónicos y persistentes, aunque generalmente menos intensos, que pueden durar años. 

Por otro lado también podemos encontrar la depresión posparto. Se diferencia de cualquier otro cuadro de depresión clínica porque aparece entre 4 y 30 semanas en el puerperio, con síntomas que coinciden con las depresión común como irritabilidad, falta de satisfacción, falta de energía, confusión, olvido, culpa y ocasionalmente, pensamientos suicidas, así como otros diferenciales como ansiedad o falta de sensibilidad, pensamientos acerca de lastimar al bebé, y puede exacerbarse por falta de confianza, expectativas irreales sobre la maternidad y baja autoestima materna. Es por estos motivos que un matiz agregado de este tipo de depresión es también la afectación que tiene sobre el vínculo madre-hijo.

La sintomatología de la depresión posparto puede confundirse con la adaptación natural a una nueva etapa; los primeros días después del parto suelen ser los más vulnerables debido a cambios hormonales y por ello se vuelve fundamental el apoyo social para el cuidado de la salud mental de las madres. No obstante, la clave está en el sostén de estos síntomas ya que si se extienden por más de dos semanas y se acompañan de un empeoramiento, puede tratarse entonces de un cuadro depresivo.

Muchas mujeres después de parir pueden sentirse irritables, tristes o enojadas, y esto puede ser visto por otros como una imagen contraria a lo que esperan de una mujer que acaba de dar la bienvenida a un hijo. Esta situación genera un estigma social, aumenta el sentimiento de culpa y puede llevar a la mujer a ocultar sus síntomas u ocasionar que se agrave la vivencia.

Más que diagnosticar: tratar la depresión

A nivel estadístico, la depresión es uno de los trastornos mentales con mayor incidencia en la población general, aunque sueler ser más común en mujeres que en hombres. A pesar de esto, aún existe la errada costumbre de reducir los síntomas a una mera tristeza que la persona debe superar por sí misma, cuando en realidad se trata de un trastorno por el cual la persona necesita ayuda y una intervención.

Si bien los criterios clínicos nos ayudan a identificar señales de alerta, los síntomas pueden presentarse de forma distinta de acuerdo a las características de cada persona y siempre es necesario acudir a un profesional de la salud mental para que éste pueda no solo diagnosticar correctamente sino también intervenir. Tratar la depresión no solo es posible sino necesario; la mayoría de las veces esto puede abarcar la combinación de medicamentos y psicoterapia, los cuales han demostrado ser altamente efectivos para ayudar a las personas a superar lo que muchas veces puede ser vivido como un período oscuro y solitario.

Referencias:

De los Santos, Perla Vanessa, & Carmona Valdés, Sandra Emma. (2018). Prevalencia de depresión en hombres y mujeres mayores en México y factores de riesgo. Población y Salud en Mesoamérica, 15(2), 95-119.

Estrada, A., Cardona, D., Segura, A., Ordoñez, J. y Osorio, J. (2012). Síntomas depresivos en adultos mayores institucionalizados y factores asociados. Revista Universitas Psychologica , 12(1), 81-94.

Londoño-Pérez, Constanza, Cita-Álvarez, Andrea, Niño-León, Lorena, Molano-Cáceres, Francenid, Reyes-Ruíz, Catherine, Vega-Morales, Astrid, & Villa-Campos, Catalina. (2020). Sufrimiento psicológico en hombres y mujeres con síntomas de depresión. Terapia psicológica, 38(2), 189-202. 

Salokangas, R. K., Vaahtera, K., Pacriev, S., Sohlman, B., & Lehtinen, V. (2002). Gender differences in depressive symptoms: An artefact caused by measurement instruments?. Journal of affective disorders, 68(2-3), 215-220.

Winkler, D., Pirek, E., & Kasper, S. (2005). Gender-specific symptoms of depression and anger attacks. The Journal of Men's Health & Gender, 3(1), 19-24.

Preguntas frecuentes
La depresión es un trastorno de salud mental que afecta el estado de ánimo y el comportamiento de una persona. Los síntomas de la depresión pueden variar, pero incluyen sentimientos persistentes de tristeza, falta de interés en actividades que antes disfrutaban, cambios en el apetito y el sueño, baja energía, dificultades para concentrarse y sentimientos de culpa o inutilidad. Estos síntomas pueden afectar el funcionamiento diario de una persona y su calidad de vida en general.
El diagnóstico de la depresión se realiza mediante una evaluación clínica realizada por un profesional de la salud mental. Esta evaluación puede incluir entrevistas, pruebas de diagnóstico y la observación de los síntomas presentes. Es importante hablar con un médico o terapeuta si se experimentan síntomas de depresión para recibir un diagnóstico adecuado y acceder al tratamiento necesario.

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Jaqueline Quintero Obando
Psicóloga y Psicoterapeuta
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